
Fuente: Diario Mi Hijo Ed.121
El virus Coxsackie A16 y el enterovirus 71 pueden causar esta infección, comúnmente conocida como Enfermedad de Mano, Pie y Boca. Produce lesiones tipo “ampollas” en la zona de la boca, garganta, manos, pies y el área del pañal. Es muy contagiosa ya que se extiende fácilmente a través del contacto con las manos contaminadas, deposiciones, saliva, mocos o del mismo líquido que segregan las ampollas. En algunos casos, puede producir fiebre, aunque baja y de corta duración.
Los menores de 7 años son los más propensos a contagiarse de esta enfermedad, ya que los focos de infección suelen ser las salas cuna, escuelas, campamentos o parques, es decir, en lugares en los que hay muchos niños juntos.
Además de las ampollas, puede generar deshidratación por el rechazo a beber líquidos por el dolor que se siente al tragar. En general, los síntomas desaparecen en alrededor de una semana, aunque algunas manifestaciones, como caída de las uñas (onicomadesis), pueden durar más tiempo.
No hay medicamentos ni vacunas para esta enfermedad, pero los pediatras podemos recomendar el tratamiento en casa para minimizar las molestias durante el período de mayor intensidad.
Signos y síntomas
Las ampollas de esta enfermedad son de color rojo pálido con una pequeña burbuja de líquido en la parte superior. Se pueden romper, dejando una herida superficial tipo úlcera o llaga de base rojiza. Las plantas de los pies y las palmas de las manos pueden presentar una erupción adicional con granitos rojos y planos junto a las ampollas.
En algunos casos, puede haber también un sarpullido rosado en otras partes del cuerpo, como en las nalgas o los muslos, que no causa picazón y que en general no provoca grandes problemas. Las llagas o úlceras en la parte posterior de la garganta y boca son las más molestas.
En niños muy pequeños puede ser difícil que los papás detecten que tienen la enfermedad si sólo desarrolla úlceras dentro de la boca o la garganta, ya que el niño no sabe explicar que les duele la garganta. Una señal puede ser que deje de comer o beber, que lo haga con menos frecuencia y que salive mucho.
Además, es posible que un niño con la enfermedad de mano, boca, pie, presente los siguientes síntomas:
- Fiebre, a veces muy alta, dolores musculares u otros síntomas gripales
- Volverse irritable o dormir más de lo habitual
- Mucha salivación (porque le cuesta y le duele tragar)
- Querer beber únicamente líquidos frescos o fríos
- Presente dolor abdominal, vómitos o diarrea
¿En qué consiste el tratamiento?
Si tu hijo está irritable o con dolor, puedes darle paracetamol o ibuprofeno en las dosis que te haya recomendado el pediatra. Recuerda que nunca debes dar medicamentos sin consultar primero con un médico.
Los alimentos fríos como los helados, las paletas y los batidos, también pueden ayudar a aliviar las lesiones bucales y serán mejor recibidos por aquellos niños que tengan dificultades para tragar. Es mejor evitar alimentos calientes, aliños o cítricos (limón, salsa de tomate, etc.), porque pueden empeorar el dolor.
Los niños que tengan ampollas en las manos y/o los pies deben mantener estas áreas bien limpias y descubiertas. También se deben lavar las manos con agua tibia y jabón, y secárselas con cuidado sin frotar. Si se rompe una ampolla, se debe limpiar cuidadosamente para impedir que se infecte y si son muchas, cubrirlas con un vendaje de tamaño apropiado.
Una buena hidratación es también imprescindible.
¿Cuándo acudir al médico?
Si el pequeño está muy irritable, presenta fiebre por más de 48 horas, no se tranquiliza, no tiene ganas de hacer nada o parece que empeora, acude al médico pediatra o a un servicio de urgencia. Lo mismo si observas signos de deshidratación, como boca seca o pegajosa, ojos hundidos y orina menos de lo habitual.
Además el médico podrá ayudar a diferenciar de otras enfermedades que tienen una presentación parecida, por ejemplo, el herpes o la varicela.
Es importante prevenir
Si el bebé o niño está con la enfermedad, es mejor que se quede en casa y no acuda a la escuela, sala cuna o a lugares con concentración de gente mientras tenga fiebre y/o ampollas abiertas en la piel o en la boca.
Lavarse las manos es la mejor protección. Recuerda a todos los miembros de la familia deben lavarse bien las manos y hacerlo frecuentemente, sobre todo después de ir al baño o de cambiar los pañales a la guagua, y también antes de preparar la comida y de comer. Las superficies y los juguetes de uso común en salas cunas y centros de prekinder y kinder se deben limpiar a menudo con desinfectante porque hay muchos virus que pueden sobrevivir en esos objetos durante varios días.
